lunes, 16 de junio de 2014

Todo por un balón


No es fácil hallar algo que cause un efecto tan especial o potente en la mente humana, particularmente en la masculina, como un simple balón. Chile entero puede paralizarse o abandonar sus puestos de trabajo más temprano sólo para ver a 22 sudorientos y, habitualmente, mal peinados jugadores que corren detrás de una pelota por 90 minutos. Es la terapia que anestesia los dolores, el alimento del pueblo, el antidepresivo que no requiere receta. Y ni hablar del entretiempo. Si hasta nos volvemos más productivos cuando triunfa la roja tuya y mía.

Los pueblos y países se forman de acuerdo a sus éxitos o fracasos. Las victorias militares, las gestas épicas y las batallas en donde se defiende la bandera pagando con la propia vida marcan indeleblemente el corazón nacional. El fracaso o la cobardía, por otro lado, desmoralizan. El pueblo celebra con vítores la entrada de las legiones triunfantes. O el pueblo llora desconsolado al haber sido arrasado por el enemigo. Es el orgullo herido ante la impotencia de no haber sido capaces de dar pelea.

Hoy los deportes recogen mucho de eso. El carácter nacional se vuelve fuerte cuando se logran éxitos deportivos. Esto se traduce también en la autoestima social, por así llamarlo. Es más, me atrevería a decir sólo una teoríaque incluso el valor del país (como activo) puede cambiar, con un efecto en el tipo de cambio. Esta tesis se la dejo a un economista de tomo y lomo. Más de alguno debe haber… Yo me pregunto si, dejando todas las otras variables constantes, ¿vale lo mismo un país después de ganar una copa Mundial, por ejemplo? Es que son evidentes las externalidades positivas de los éxitos deportivos. Bueno, y del deporte en sí mismo.

En consecuencia, no es de extrañarse que el deporte deba tratarse como un tema de Estado y de políticas públicas. No puede esperarse que el sector privado cargue con todo el peso de la inversión básica necesaria. Posiblemente se transformará en un actor relevante, pero sólo una vez que el negocio tenga perspectivas reales. La existencia de mecenas del tipo “farkiano es positivo, pero no suficiente. Lo que debe entenderse es que, para entrar al círculo virtuoso de un país “productor” de buenos deportistas, es necesario invertir con tutti, siendo el Estado el que tiene que pavimentar el camino inicial. Es un tema muy importante para el pueblo, la gente como para dejarlo al azar.

El gobierno actual ha hecho algunos avances y mostrado un real interés, sin embargo el nivel de inversión sigue siendo insuficiente. Si el mismo caso del gimnasta González dejó al descubierto la precariedad del esfuerzo. La inversión debe ser acorde a las metas que se propongan, las que no tienen por qué no ser ambiciosas: tener a nuestros representantes en lo más alto de la elite deportiva mundial y posicionar al país como posible sede de torneos de primer nivel. ¿Por qué no unos juegos olímpicos? Si para ratoneos no se necesita mayor esfuerzo y basta con el status quo. Todo esto debe acompañarse con un plan moderno que se ejecute por gente competente. Esto puede ser más complicado…Necesario sería traer expertos extranjeros, ajenos al cuento político local. ¡Ah!, y la intervención de casi todas las federaciones deportivas actuales, ¡por rascas!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario